El Ejército de Dios

Para los cristianos en el occidente, es difícil imaginarse a la iglesia en términos militares.  Las cosas parecen estar en paz y tenemos libertad relativa para adorar en la manera que deseemos.

Al mismo tiempo, nuestro enemigos no es de carne ni sangre sino que se encuentra en las fuerzas espirituales del malvado que están trabajando en este mundo y si nos decimos a nosotros mismos que estas fuerzas no están trabajando en el occidente, estamos engañándonos y escondiendo la cabeza de la realidad. En realidad esas fuerzas pueden ser más visibles en la opresión que los cristianos enfrentan en otros lados, pero es cierto que Satanás está también trabajando en nuestras vidas, tentándonos con pecado y poniendo piedras de tropiezo en nuestros medios mientras cambia y distorsiona la cultura de tal manera que la gente a nuestro alrededor celebra la muerte y a Satanás en vez de celebrar la vida y a Dios. Nos guste o no, la Iglesia está en guerra.

Y ya que estamos en guerra es útil recordar una vez más que los soldados al frente necesitan equipos que los apoyen.  ¿Cómo se aplica esto?  Primero que todo, en muchos casos nuestros misioneros están al frente… y no sólo los misionarios en otros continentes, sino también los misioneros locales en nuestras comunidades que se concentran en alcanzar a los pobres, los adictos, o tal vez un grupo difícil de alcanzar. Pero no paremos ahí. La tarea principal del liderazgo de la iglesia es equipar a los santos para el trabajo del ministerio.  Eso quiere decir que los santos (todos los santos), tienen un trabajo que hacer.  Aquellos que todavía están en el trabajo o en la comunidad están al frente y el trabajo del liderazgo de la iglesia es asegurarse que tengan las herramientas que necesitan para liderar estudios bíblicos o evangelizar a compañeros de trabajo y a la gente en la comunidad. Muchos de nuestros miembros ancianos pueden sentirse que ya no están en el frente de batalla (¡aunque los asilos son un gran lugar para evangelizar!), pero a ellos se les ha dado la maravillosa y bendecida tarea de dedicar su tiempo a la oración por creyentes específicos y grupos de gente que están al frente igual que si ellos estuvieran –y esto sin mencionar la sabiduría y el trabajo de equipar del liderazgo de la iglesia.  A nuestros niños, quienes están siendo preparados para ir al frente de batalla se les puede enseñar a orar por aquellos en la iglesia también. Si se hace bien, en una iglesia multigeneracional, esto crea un equipo de “personal de apoyo” para aquellos en el frente.

Mientras Pablo está pensando en los Filipenses, reconoce lo importante que ha sido el apoyo de ellos para su ministerio y ese reconocimiento lo lleva a celebrar y darle gracias a Dios por el regalo de aquellos que lo han ayudado en ministerio a través de sus regalos financieros, de su presencia, y de sus oraciones. Habiendo dicho esto, me pregunto qué tan a menudo, cuando pasamos por tribulaciones en el frente de batalla espiritual, nos damos cuenta de que teníamos un grupo de apoyo grande detrás de nosotros, alentándonos y apoyándonos con sus oraciones y otras veces con sus recursos.  Como pastor, estoy de verdad agradecido no sólo por el compromiso de mi gente de apoyar a mi familia para yo poder enfocar mi atención en equipar el cuerpo para el ministerio como pastor de tiempo completo.  Habiendo tenido dos vocaciones antes, y teniendo muchos pastores que tienen dos vocaciones, reconozco que esto es un privilegio. Además, estoy muy agradecido de que el liderazgo de mi congregación también reconozca que mi ministerio aunque comienza aquí en New Sewickley, PA, no termina aquí, sino que a través de la tecnología se puede extender a otros lugares del mundo por medio de blogs, libros y otras formas de comunicación. Y de verdad oro con gozo por el personal de apoyo que está detrás de mí en oración y provisión.  No pensemos que somos creyentes solitarios en una batalla, sino que como miembros de un cuerpo grande –una red de creyentes que vienen como iglesia a cumplir una labor: hacer discípulos derribar fortalezas de Satanás en nuestro mundo. Estamos en guerra, no olvidemos eso.

 

Por: Win Groseclose

 

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